Crianza

¿Quién elige mi vida? ¿mi mamá o yo?

06/02/2016

Menos mal que me di cuenta pronto que mi hija María quería elegir su vida; su comida, su ropa, su manera de sentarse, su momento de dormir, etc…

Muchas veces y sin cuestionarnos otra cosa estamos inmersos en ese río que nos arrastra a hacer algo que “sabemos en nuestro interior” que no es lo que le viene bien a nuestr@ hij@.

Un día de puro invierno, entonces vivíamos en Madrid, estábamos en casa preparándonos para salir a dar un paseo por el retiro, como hacíamos cada día, y de pronto veo que María sale de la habitación con: una falda (sin leotardos ni mayas), botas de agua, una camiseta de manga corta con un chaleco de plumas finito y un gorro de playa.

-Ya toy mami, dijo, quiero recordar que le rondaban los 2 años.

-Ahhhhhhh!!!! Socorro!!!!- pensé, ¿ahora que?

En ese momento yo quería decirle cosas, como; Cariño…. hace frío y luego te vas a constipar, además eso que te has puesto no pega lo uno con lo otro, ni el estilo ni los colores ni nada, pero algo dentro de mi me dijo: Raquel párate (…..) y me paré y la observé, con todo lo que me pasaba por dentro y todos los juicios que mi mente, mi adulta “responsable”, mi madre interna me decían. Ella está feliz, contenta y sobre todo esta ELIGIENDO SEGÚN SU CRITERIO y eso seguro que le va a venir estupendo para elegir su vida. Me relajé y le dije, “¡¡ala cariño vámonos a la calle!!”.

La gente que la conocía la miraba y las que no también, ya que ese día era uno de esos días madrileños en que el termómetro marcaba cerca de 0º; y sobre todo la gente me miraba a mi, o eso veía yo en ese momento, como; “ESA MADRE, ¿EN QUE ESTARÁ PENSANDO?”.

La verdad es que ella estaba feliz contenta y dispuesta a vivir una de las mejores experiencias de su vida. Sentir que podía elegir lo que quisiera y que se podía equivocar y rectificar si así lo sentía.

Mi sorpresa fue, que estuvo jugando como siempre y que en ningún momento se constipó. Que todo eso solo estaba en mi cabeza y que ese día aprendi como madre, la importancia de dejarle experimentar cada momento.

A partir de ese instante me di cuenta que así es como podemos elegir nuestra vida desde que somos bien pequeños, siempre y cuando nos dejen, claro.

Pues la elección nos acompaña durante el resto de nuestra vida.

Así que yo permito que mis hijos elijan su vida, y ¿tu?

Gracias, gracias, gracias por leerme.

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